«Larreta vos nos presentaste guerra, nosotros te la vamos a dar» gritó desde el escenario la líder de uno de los organizaciones acusadas de lotear las veredas y cobrar $500 por día a los manteros.
Esta semana los vecinos y comerciantes pudieron ver, en pleno corazón del centro comercial de Once, la envergadura y el poder económico del aparato que «administra» el uso del espacio público para la venta ilegal en la comuna.
En la promoción del acto señalaban que se efectuaba por cumplirse un año de la muerte de una mujer, que vendiendo en la calle sufrió un accidente vial. Las organizaciones que auspician la venta ilegal en las calles, desde el primer momento culparon del deceso a inspectores del GCBA y policías. La justicia no lo confirmó.
Sin embargo, tras el despliegue del imponente evento -que curiosamente NINGÚN medio grande cubrió- lo que se tradujo claramente fue el mensaje hacia el ejecutivo porteño de estas organizaciones. Trabajadores de la Economía Popular (UTEP); Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), el Movimiento Evita, la UTEP y Vendedores Ambulantes Independientes de Once (VAIO), pusieron toda la carne al asador y un montón de dinero en la organización del evento.
Solo el alquiler de un escenario móvil de ese tipo, con equipo de sonido para estadios, y el despliegue de un show de pirotecnia para actos políticos que desempolvaron está cerca del medio millón de pesos. Sin olvidar la exhibición de un muñeco gigante emulando al Jefe de Gobierno de la ciudad del que no tenemos aún el costo estimado.
Desde octubre del 2020 la venta ilegal comenzo a cubrir de mantas la vía pública del Once comercial y no paró de crecer. La única limitación que ofreció el gobierno de la ciudad fue «no tocar las avenidas» en un claro gesto de meter la tierra bajo la alfombra.
Vecinos y comerciantes intentaron en noviembre ponerle coto al caos armando una mesa de diálogo con todas las partes representadas (Fecoba, Cadmira, comerciantes independientes, la junta Comunal, vecinos y manteros en los que se incluía a los senegaleses y a VAIO). La propuesta de esa mesa fue autorizar el uso de plaza Miserere como una gran feria (dejando libre el resto del espacio público ocupado) y la puesta en valor de los galpones en los que el ejecutivo porteño montó galerías en 2017 y dejó abandonados en su mantenimiento. La mesa de diálogo no obtuvo respuesta JAMAS; en cambio, el GCBA recibió a Fecoba ya VAIO. A los primeros les pidio que banquen, que pronto vendría un operativo y que, mientras tanto, calladitos se los ve más bonitos. A los manteros de VAIO, el funcionario de turno, les dio a elegir las veredas a ocupar, con una única condición: no tocar las avenidas. Esto ultimo es un decir, ya que Av. Corrientes tiene 300 metros en los que es imposible caminar en ambas veredas.
A partir de eso, los vecinos y comerciantes, fueron entendiendo con impotencia y tristeza que las «mafias» que someten a cientos de seres, los mas vulnerables de la ciudad, siempre tienen el guiño de una parte del poder político oficial.
Hay que tener en claro que la apuesta de estas organizaciones tiene un vuelto enorme en planes, subsidios, y vía libre para incurrir en contravenciones (uso indebido del espacio público), delitos federales (infracción a la ley de marcas y trata de personas con explotación laboral).
Cualquier maniobra para hacer política, haciendo uso de personas, que son parte del sector mas vulnerable de la ciudad será «exitosa», solo, con la complicidad de Estado.
Para muestra tenemos a Once.