A pesar de las denuncias reiteradas de los vecinos y de los informes periodísticos emitidos, desde principios del año describiendo la situación con pelos y señales, todo sigue igual.
Al inicio del año se vio cierta actividad por parte de la División de Brigadas y de la Comisaría 3A (Comuna 3 de Policía de la Ciudad). Se sumó la Agencia Gubernamental de Control con inspecciones en los hoteles de Anchorena 38 y Jean Jaures 58 señalados por vecinos, transas y consumidores como aguantaderos de los narcos. Todo esto, tristemente se diluyó porque fueron acciones espasmodicas ante el reclamo de la opinión pública.
El mapa narco en la Comuna 3 tiene un 70% de los transas ubicados en: la periferia de Plaza Manzana 66, en Plaza Miserere y alrededores y en la zona del shopping Abasto.
Desde estos focos desparraman estupefacientes a través de los corredores. La repartición de cocaína, pasta base y marihuana está planificada por los capos de manera meticulosa. Controlan con mano dura a los soldados, casi todos adictos que cobran parte de su ganancia en especies, y, hasta, según nos cuentan los mismos soldados, tendrían un vínculo políticamente correcto con los responsables de turno de las comisarías. Por otra parte, los capos son muy estrictos en la exclusividad del territorio. Hace un par de semanas, nuevamente, arremetieron desde Villa Zabaleta mandando dealers a Miserere. Por supuesto apareció el jefe de Once con sus laderos «enfierrado» y sacó carpiendo a los «atrevidos» del otro barrio. Manejada de este modo la logística de la «empresa» y la seguridad, los resultados son por demás productivos. Es tan preciso el plan que, hasta, está previsto el porcentaje que la policía secuestra cada tanto como pérdidas lógicas. Incluso cuentan con «lobbistas» que, desde supuestas páginas de vecinos, aseguran que los narcos de Once se fueron hacia Recoleta. Nada más falaz.
Los mecanismos y los personajes se van reciclando y la cantidad de estupefacientes a poner en el mercado se mantiene en alza. Hay un leve recambio en las chicas trans que reparten cocaína en Alsina, Yrigoyen, La Rioja, Moreno, 24 de noviembre, y en los transas de Jean Jaures, Urquiza, plaza Cromañon, Agüero y Valentín Gómez. Aparecen nuevos actores en Miserere, como el sujeto que bajo un disfraz de persona en situación de calle, por estos días levantaba la sábana y entregaba las microdosis debajo del foco de docenas de cámaras del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) del Gobierno de la Ciudad. Para sumarle otro condimento bizarro, ese mismo día, un drone registraba toda la actividad en ese espacio público de Balvanera. Nunca supimos quiénes lo operaban.
El negocio narco es millonario en CABA y no se detiene, los consumidores van en triste aumento y el Estado porteño, parecería, que está en otro tema.